Salud

Recomendaciones para la prevención del cáncer

El cáncer puede tocarnos a cualquiera, aunque algunas personas tienen, inevitablemente, mayor riesgo que otras debido a factores no modificables como la genética. Sin embargo, muchos otros factores podemos controlarlos, al menos en parte, incluyendo factores medioambientales y del estilo de vida. Algunos de estos tienen una influencia muy alta en el riesgo de cáncer y es precisamente esto lo que hace que muchos cánceres puedan prevenirse si llevamos a cabo las recomendaciones pertinentes. Es importante dar a conocer las pautas que nos ayudarán a reducir el riesgo de padecer esta enfermedad, pues no son cifras pequeñas cuando se estima que entre el 30-50% de los cánceres podrían prevenirse [1-5].

TABACO

No fumar y evitar cualquier otra forma de tabaco y exposición al mismo (sí, el humo del tabaco también provoca cáncer) son los factores más importantes en la reducción del riesgo de cáncer. Se estima que el 20% de todas las muertes por cáncer son causadas por el tabaco. El consumo de tabaco es un factor de riesgo establecido para numerosos tipos de cáncer, incluyendo pulmón, vejiga, hígado, páncreas, laringe y colon, entre muchos otros. Causa al menos 15 tipos diferentes de cáncer y alrededor de 7 de cada 10 cánceres de pulmón, que es además la mayor causa de muerte por cáncer. El tabaco contiene más de 7000 compuestos químicos y muchos de ellos se sabe que son cancerígenos. Los químicos del tabaco pasan a la sangre y por tanto pueden dañar a todas las células y no solo a las del pulmón, por eso fumar causa muchos tipos de cáncer distintos. En resumen, el link entre el tabaco y el cáncer es muy claro, no hay más vueltas que darle. No fumes, por tu salud y la de los que te rodean [1,6,7].

ESTILO DE VIDA

El siguiente factor más importante relacionado con el riesgo de cáncer es mantener un peso corporal adecuado, realizar ejercicio físico y seguir una dieta saludable [5]. A continuación veremos una serie de recomendaciones establecidas por la World Cancer Research Found y que están basadas en estudios rigurosos de toda la evidencia científica existente hasta la actualidad, y que solo incluyen aquellos parámetros cuya evidencia es suficientemente fuerte [1]. Con estas recomendaciones, todos podemos tomar elecciones mejores en nuestro día a día para reducir el riesgo de cáncer y otras enfermedades no transmisibles.

Estas recomendaciones constituyen así un patrón de estilo de vida, un conjunto de acciones relacionadas con la práctica de actividad física y una dieta (y no alimentos aislados) para promover un buen estado de salud y nutricional.

Mantén un peso corporal adecuado

El exceso de grasa corporal es una causa clara de diversos tipos de cáncer, por lo que mantener un peso corporal saludable durante nuestra vida es una de las maneras más importantes para prevenir el cáncer, además de otras enfermedades no transmisibles (diabetes tipo 2, dislipemia, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y problemas musculares y digestivos). Así, es importante controlar el peso corporal durante todas las etapas de la vida, así como evitar la ganancia excesiva de peso corporal con el paso de los años [1, 8-12].

Aquí podrás leer un artículo sobre obesidad y cáncer

Aquí podrás leer un artículo sobre ejercicio y cáncer de mama

Sé activo

Mantenerse activo físicamente en nuestro día a día nos protegerá del desarrollo de varios cánceres, como colon, mama y endometrio, previniendo además la ganancia de peso corporal y el exceso de masa grasa. Evita los hábitos de vida sedentarios, camina más y siéntate menos [1, 13-18].

Consume una dieta rica en granos integrales, vegetales, frutas y legumbres

La evidencia es clara respecto a la dieta y el riesgo de diversos tipos de cáncer. Consumir suficiente fibra protege del desarrollo de cáncer colorrectal, así como la ganancia de peso corporal. Además, algunos estudios también sugieren que el consumo de fruta, verduras y otros componentes de la dieta reducen el riesgo de otros tantos tipos de cáncer. Así, las recomendaciones son las siguientes [1,19]:

  • Consumir un mínimo de 30g de fibra al día, procedente de alimentos
  • Incluir en las comidas granos enteros, vegetales, frutas y legumbres
  • Consumir una dieta rica en todos los tipos de plantas, que incluya un mínimo de 5 porciones (400g) de frutas y hortalizas.
  • Si consumes tubérculos, no olvides también incluir vegetales no almidonados, frutas y legumbres de manera regular en tu dieta.

Limita el consumo de comida rápida y procesada con elevadas cantidades de grasas, almidones y azúcares

Las dietas con un elevado contenido de comida rápida y procesada son causa de elevado peso y obesidad, incrementando así el riesgo de padecer cáncer. Pero además, están relacionadas con el riesgo de algunos cánceres (como endometrio) por sí mismos, independientemente de su efecto en el peso corporal.

Limita el consumo de carne roja y procesada

La carne procesada es una causa clara de cáncer colorrectal, y existe evidencia de que las dietas asociadas con un menor riesgo de cáncer y otras enfermedades no transmisibles se caracterizan por contener cantidades moderadas de carne roja y muy bajas o nulas de carne procesada. La carne roja, por tanto, se debe comer de manera moderada, no más de tres porciones a la semana (350-500g). En cambio, la carne procesada debe evitarse por completo o limitarla al máximo posible [1, 20].

Limita el consumo de bebidas azucaradas. Bebe agua

El consumo de bebidas azucaradas está aumentando en todo el mundo, contribuyendo claramente a la epidemia de obesidad y, por tanto, al riesgo de cáncer. El consumo de este tipo de bebidas debe evitarse [1,21,22].

Limita el consumo de alcohol

El consumo de alcohol es causa clara de diversos tipos de cáncer, como boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama, entre otros. Además, parece ser que el impacto sobre el riesgo de cáncer es igual para todos los tipos de bebidas alcohólicas. El factor importante es la cantidad de alcohol (etanol) que se consume y cantidades muy pequeñas ya se asocian con mayor riesgo de varios cánceres. Así, en cuanto a la prevención del cáncer, lo mejor es no beber alcohol.

No utilices suplementos para prevenir el cáncer

Diversos estudios realizados con altas dosis de determinados suplementos no han demostrado tener ningún efecto protector en el desarrollo de cáncer. Es más, en algunos estudios se han visto efectos adversos inesperados. Así, si no existe ninguna necesidad fisiológica por déficit de alguno de los micronutrientes (casos en los que un profesional sanitario prescribirá el suplemento adecuado), debemos intentar cubrir los requerimientos nutricionales a través de la dieta [1].

Mamás, dad el pecho a los bebés siempre que sea posible

Existe una evidencia clara de que la lactancia materna protege frente al desarrollo de cáncer de mama y otras enfermedades en la madre y promueve un mejor crecimiento del bebé. Las recomendaciones actuales incluyen la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, pudiéndose alargar siempre junto con alimentos complementarios apropiados. En aquellos casos en que no sea posible la lactancia, no hay que alarmarse, es una recomendación para aquellas mujeres que puedan elegir.

 

Después de ser diagnosticado de cáncer, sigue las mismas recomendaciones, cuando sea posible

Siempre siguiendo las pautas específicas de tu médico, seguir las mismas recomendaciones es aplicable a los supervivientes de cáncer. Así, se debe intentar seguir el mismo estilo de vida en la medida de lo posible, exceptuando aquellas situaciones específicas en las que las pautas médicas lo impidan; el seguimiento y recomendaciones médicas por parte de profesionales sanitarios es clave y nunca debe pasarse por alto [23,24].

Aquí podrás leer un artículo sobre estilo de vida tras un cáncer de mama

Estas recomendaciones son aplicables en todo el mundo, aunque existen otras que hacen alusión a regiones específicas o circunstancias especiales y cuya evidencia no es tan fuerte como los mencionados [1]. Algunos de estos factores relacionados con mayor riesgo de algunos tipos de cáncer son:

  • La presencia de arsénico en el agua
  • El consumo de alimentos contaminados con aflatoxina
  • El consumo excesivo de mate
  • El consumo excesivo de alimentos conservados mediante salazón

Otros, en cambio, podrían asociarse con un riesgo menor:

  • El consumo de café se asocia con menor riesgo de cáncer de hígado y endometrio
  • El consumo de lácteos y alimentos ricos en calcio se asocia con menor riesgo de cáncer colorrectal
  • El consumo de soja se asocia con menor riesgo de cáncer de mama
  • El patrón dietético de la Dieta Mediterránea ha demostrado beneficio en diversos estudios

Otros factores relacionados con el riesgo de cáncer son ciertas infecciones (como el VIH o el VPH entre otros), las radiaciones, la exposición solar excesiva y no responsable, la contaminación o ciertos compuestos químicos. Así, minimizar lo posible la exposición a estos factores ayudará en la prevención del cáncer [25].

Es posible que después de leer este artículo veas imposible poder realizar todos los cambios necesarios para seguir el estilo de vida recomendado. No te preocupes, paso a paso, pues a pesar de que no lleves a cabo todas las recomendaciones, cualquier cambio va a producir un beneficio. Sustituir tu pan blanco por pan integral, salir a caminar una hora en lugar de veinte minutos, ir perdiendo peso poco a poco… cualquier cambio, por pequeño que sea, reducirá tu riesgo de cáncer. ¡Ah! Y no debemos olvidar la prevención secundaria, que incluye prestar atención a las señales de nuestro cuerpo y hacerse los test de screening disponibles.

Aun así, es importante recalcar que no siempre será posible seguir estas recomendaciones, y que es necesaria la actuación política y social. Así, políticos, organizaciones civiles e investigadores, deberán trabajar en conjunto para crear ambientes adecuados en los que las personas puedan llevar a cabo un estilo de vida más saludable. Pero como este artículo ya es suficientemente largo, dejaremos este tema y el de la prevención secundaria para otro día.

¡Espero que os haya gustado!

Referencias:

  1. World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research. Diet, Nutrition, Physical Activity and Cancer: a Global Perspective. Continuous Update Project Expert Report 2018.Available at org
  2. World Cancer Research Fund International/American Institute for Cancer Research. Continuous Update Project: Diet, Nutrition, Physical Activity and the Prevention of Cancer. Summary of Strong Evidence. 2017; available from org/cupmatrix
  3. International Agency for Research on Cancer (IARC). IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans, Volume 89, Smokeless Tobacco and Some Tobacco-specific N-Nitrosamines.
  4. International Agency for Research on Cancer (IARC). IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. Volume 100 Part C: Arsenic, Metals, fibres and dusts. 2012.
  5. World Health Organization (WHO). Cancer Prevention. Accessed 15/06/2017; available from http://www.who. int/cancer/prevention/en/
  6. Aguilera A and Gomez-Gonzalez B. Genome instability: a mechanistic view of its causes and consequences. Nat Rev Genet 2008; 9: 204–17.
  7. Negrini S, Gorgoulis VG and Halazonetis TD. Genomic instability – an evolving hallmark of cancer. Nat Rev Mol Cell Biol 2010; 11: 220–8.
  8. NCD Risk Factor Collaboration. Worldwide trends in body-mass index, underweight, overweight, and obesity from 1975 to 2016: a pooled analysis of 2416 population-based measurement studies in 128.9 million children, adolescents, and adults. Lancet 2017; 390: 2627-42.
  9. Lauby-Secretan B, Scoccianti C, Loomis D, et al. Body Fatness and Cancer–Viewpoint of the IARC Working Group. N Engl J Med 2016; 375: 794-8.
  10. Kalantar-Zadeh K, Streja E, Molnar MZ, et al. Mortality prediction by surrogates of body composition:
    an examination of the obesity paradox in hemodialysis patients using composite ranking score analysis. Am J Epidemiol 2012; 175: 793-803.
  11. Jiang L, Tian W, Wang Y, et al. Body mass index and susceptibility to knee osteoarthritis: a systematic review and meta-analysis. Joint Bone Spine 2012; 79: 291-7.
  12. Vernon G, Baranova A and Younossi ZM. Systematic review: the epidemiology and natural history of non-alcoholic fatty liver disease and non-alcoholic steatohepatitis in adults. Aliment Pharmacol Ther 2011; 34: 274-85.
  13. Lee IM, Shiroma EJ, Lobelo F, et al. Effect of physical inactivity on major non-communicable diseases worldwide: an analysis of burden of disease and life expectancy. Lancet 2012; 380: 219-29.
  14. Kohl HW, 3rd, Craig CL, Lambert EV, et al. The pandemic of physical inactivity: global action for public health. Lancet 2012; 380: 294-305.
  15. World Health Organization (WHO). Factsheet: Physical Activity and Adults. Accessed 28/09/2017; available from http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_adults/en/
  16. Saris WH, Blair SN, van Baak MA, et al. How much physical activity is enough to prevent unhealthy weight gain? Outcome of the IASO 1st Stock Conference and consensus statement. Obes Rev 2003; 4: 101-14.
  17. World Health Organization (WHO). Global Recommendations on Physical Activity for Health 5-17 years old. 2011.
  18. Daskalopoulou C, Stubbs B, Kralj C, et al. Physical activity and healthy ageing: A systematic review and meta- analysis of longitudinal cohort studies. Ageing Res Rev 2017; 38: 6-17.
  19. Boeing H, Bechthold A, Bub A, et al. Critical review: vegetables and fruit in the prevention of chronic diseases. Eur J Nutr 2012; 51: 637-63.
  20. Yang C, Pan L, Sun C, et al. Red meat consumption and the risk of stroke: A dose–response meta-analysis of prospective cohort studies. J Stroke Cerebrovasc Dis 2016; 25: 1177-86
  21. Popkin BM and Hawkes C. Sweetening of the global diet, particularly beverages: patterns, trends, and policy responses. Lancet Diabetes Endocrinol2016; 4: 174-86.
  22. European Food Safety Authority Panel on Dietetic Products Nutrition and Allergies. Scientific opinion on the safety of caffeine. EFSA Journal 2015. European Food Safety Authority (EFSA). Accessed 30/01/2017; available from ttp://www.efsa.europa.eu/sites/default/files/consultation/150115.pdf
  23. Kohler LN, Garcia DO, Harris RB, et al. Adherence to diet and physical activity cancer prevention guidelines and cancer outcomes: a systematic review. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 2016; 25:1018-28.
  24. Vergnaud AC, Romaguera D, Peeters PH, et al. Adherence to the World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research guidelines and risk of death in Europe: results from the European Prospective Investigation into Nutrition and Cancer cohort study. Am J Clin Nutr 2013; 97:1107-20.
  25. Popkin BM. The nutrition transition in the developing world. Development Policy Review 2003; 21: 581-97.

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